

LA FORMA EN QUE LOS ÁRBOLES SE SOSTIENEN
UNA COLECCIÓN SOBRE LA BELLEZA LA RAÍZ Y EL EQUILIBRIO EN MOVIMIENTO
La forma en que los árboles se sostienen es una colección de veintiocho obras que reinterpretan, desde un lenguaje abstracto y contemporáneo, la fuerza silenciosa de las raíces del manglar y la vitalidad de los ecosistemas costeros.
Este proyecto forma parte de una investigación artística y ecológica que aborda la resiliencia de los manglares, la fragilidad de los humedales, la memoria del paisaje y la vibración cromática del Caribe.
Inspiradas en árboles que viven entre la tierra y el agua —entre lo firme y lo inestable—, las piezas proponen una reflexión sensible sobre el equilibrio vital que sostiene la vida.
Cada obra funciona como un fragmento poético: gestos que evocan raíces invisibles, transparencias que sugieren el movimiento del agua, sombras que habitan entre dos mundos. Juntas, generan un recorrido que cultiva un entorno de contemplación, resiliencia y conciencia ecológica, elevando la naturaleza a un plano simbólico donde la belleza se convierte en una forma de resistencia.

"Creo en la capacidad del arte para revelar aquello que no siempre puede decirse con palabras. Esta colección nace como un poema visual de fragmentos: no representa un paisaje literal, sino que lo reinterpreta como una conciencia viva capaz de hablarnos del tiempo, de la raíz, de la memoria y del porvenir."
Los manglares del Caribe y de la península de Yucatán —con su belleza ancestral y su capacidad de habitar lo inestable— fueron el punto de partida.
El interés no fue copiar su forma externa, sino traducir su energía interna: la vibración del agua, la arquitectura de sus raíces, la tensión entre luz y sombra, la elegancia con que sostienen la vida.
En estas obras conviven gesto y contención, opacidad y reflejo, abstracción y memoria. Cada técnica dialoga como lo hacen el cielo, el agua, el árbol y la raíz en el manglar: buscando un equilibrio en movimiento, donde nada permanece fijo y todo se transforma.}
En un mundo marcado por cambios climáticos acelerados y pérdida de ecosistemas esenciales, esta colección se convierte en un recordatorio de lo que los árboles enseñan:
sostenernos sin rigidez, adaptarnos sin rompernos, crecer sin olvidar nuestras raíces.

URGENCIA ECOLÓGICA Y POÉTICA
Las obras elevan el paisaje natural al plano simbólico, dialogando con temáticas actuales como la crisis climática, la resiliencia de los humedales, la protección de los manglares y la belleza indispensable de los ecosistemas que sostienen la vida.
LENGUAJE CONTEMPORPANEO Y PERSONAL
La colección utiliza recursos plásticos contemporáneos —modularidad, técnica mixta, transparencias, gestualidad— desde una sensibilidad madura profundamente vinculada al territorio.
LECTURA MÚLTIPLE ABIERTA
Cada pieza puede interpretarse como paisaje, memoria, cuerpo, origen o tiempo. Su apertura invita al espectador a relacionarse con la obra desde su propia sensibilidad, creando una experiencia íntima y expansiva.
RAÍCES EN EL TERRITORIO
Aunque parte de la observación del manglar y del ecosistema caribeño, la colección dialoga globalmente sobre lo ancestral, lo biotecnológico y lo posthumano, situándose en la intersección entre naturaleza, arte y futuro.

ORIGEN DEL DISEÑO
EL ARTE COMO GÉNESIS DEL OBJETO
Mientras desarrollaba esta colección, comprendí que no estaba simplemente estudiando árboles o raíces.
Estaba observando, en silencio, la forma en que los árboles se sostienen.
Los manglares —frágiles en apariencia, esenciales en su función— me enseñaron que lo más vital no siempre se ve. Que hay raíces invisibles, profundas, silenciosas, que sostienen la vida aun en movimiento.
Estas obras nacen de esa contemplación prolongada: de escuchar el paisaje, de comprender la relación entre agua y tierra, de reconocer que la belleza también puede ser una forma de resistencia ecológica.
Espero que, al recorrer esta colección, puedas sentir ese eco.
Esa raíz.
Ese sostén.
Adrián Gómez
El Legado del Gigante
(2024)
Adrián Gómez
110 cm × 60 cm
Intervención digital sobre fotografía, impresión en lienzo y técnica mixta con pintura fotoluminiscente, neón, gis, polvo de oro y resina.
Técnica mixta, Arte digital y pictórico sobre lienzo

ORIGEN DEL DISEÑO
EL ARTE COMO GÉNESIS DEL OBJETO
Inspiradas en las leyendas de los gigantes dormidos —como Popocatépetl e Iztaccíhuatl, volcanes que aún custodian el horizonte mexicano— estas piezas evocan cuerpos petrificados, columnas rituales, contenedores de memoria. Cada forma parece emerger de la tierra misma.
Las piezas fueron elaboradas en maderas locales cuidadosamente seleccionadas, trabajadas a mano por artesanos mediante un proceso de cardeado que revela una textura profunda y viva. El acabado final en color negro, logrado a través de técnicas tradicionales de quemado y cepillado, no cubre la materia: la transforma. En cada superficie, la veta de la madera permanece visible, como si fueran venas abiertas en el cuerpo del gigante, o fisuras tectónicas en la piel de la tierra. Este gesto no es decorativo, es ritual: permite que la historia de la materia permanezca latente en cada trazo.
Lo innovador de esta propuesta no radica en la forma aislada de una pieza, sino en el acto de proponer al mobiliario como sistema narrativo, como arquitectura simbólica que se fragmenta y se multiplica sin perder unidad. Frente a propuestas individuales, esta colección articula un discurso expandido: cada módulo es parte de una totalidad invisible. Se trata de habitar un gigante. De convivir con sus restos sagrados.
Esta colección propone un cambio de paradigma: entender el diseño no como respuesta aislada a una función, sino como un sistema vivo, con memoria y voz. Gigantes Dormidos es mobiliario que respira, que recuerda, que resiste.


CREDENZA MONUMENTAL
Nombre: Tórax de Obsidiana
Significado: Representa el centro vital del gigante. Es el núcleo donde se concentra la fuerza contenida. Su forma sobria y horizontal remite al pecho dormido de una criatura ancestral, maciza, contenida y aún palpitante bajo la piedra.
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TORÁX DE OBSIDIANA
CREDENZA MONUMENTAL
Esta pieza es el corazón estructural del gigante dormido. Su forma horizontal, sólida y sobria evoca el tórax petrificado de una criatura ancestral. Elaborada en madera local con acabado negro artesanal, revela vetas que laten como venas abiertas. Al mismo tiempo funcional y escultórica, esta credenza es centro de gravedad y anclaje visual del espacio.
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SINGULARIDAD DEL INFINITO
La obra Singularidad del Infinito forma parte integral de la composición artística concebida para el espacio Gigantes Dormidos, integrándose visual y conceptualmente a la credenza de la colección. Su presencia monumental no solo complementa el mobiliario escultórico, sino que amplifica su narrativa simbólica, convirtiendo el conjunto en un diálogo entre materia terrestre y fenómenos cósmicos.
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SINGULARIDAD DEL INFINITO
En algún punto del universo, las leyes que rigen la materia se quiebran.
El tiempo se curva.
La luz desaparece.
Y nace un coloso.
En Singularidad del Infinito, Adrián Gómez se enfrenta a una de las entidades más enigmáticas del cosmos: el agujero negro. Pero no lo representa, lo invoca. Esta obra no es una imagen: es un fenómeno. Una presencia. Una tensión entre lo que vemos y lo que no comprendemos del todo.
Al centro de la composición, una media esfera de sesenta centímetros emerge del plano. No es acero desnudo: está recubierta con resina y pintura fotoluminiscente que absorbe la energía solar durante el día y la libera en la oscuridad como un susurro que brilla. De día, parece absorberlo todo. De noche, lo devuelve como una revelación suspendida. La pieza encarna así la paradoja de los agujeros negros: esa zona donde nada escapa, pero todo transforma. Esa frontera entre la muerte estelar y la posibilidad del renacimiento.
La luz no es decorativa. Es tiempo enlatado. Es símbolo.
Porque —como susurra la obra cuando cae el silencio—
a veces las cosas más hermosas necesitan luz para brillar.
Pero el alma de la pieza va más allá de lo astronómico.
Encapsuladas dentro de su cuerpo pictórico, se encuentran arcillas pigmentadas, vestigios minerales de la Tierra, trabajadas como cápsula de tiempo y de vida. No son simples sedimentos: son memorias materiales, colores que provienen de antiguos suelos, vestigios de lo humano en una obra que habla del abismo. En medio del colapso cósmico, esta cápsula guarda el eco de lo que fuimos y la posibilidad de lo que aún puede brotar.
Esta tierra pigmentada no se opone al vacío: lo contiene.
Así, el agujero negro deja de ser un final. Se vuelve semilla.
Y el arte, nuevamente, no destruye: da forma al vértigo.
La escala de Singularidad del Infinito —327 cm de altura por 190 cm de ancho— impone su gravedad sobre el cuerpo del espectador. La obra se convierte en umbral, altar, lente gravitacional. Una escultura pictórica que transforma al observador en satélite. Como en la cosmología, aquí también lo esencial no se ve: se siente. La mirada se curva, el espacio se pliega, el tiempo se diluye. Y lo que queda es la intuición de estar ante algo que nos sobrevive.
Quizá, como sugiere la obra, ya estamos dentro del coloso.
Quizá el agujero negro no está allá afuera, sino aquí:
en cada punto donde la materia recuerda de dónde vino,
y hacia dónde —luminosa o invisible— aún puede transformarse.

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TÓTEM CON PIEZAS DE VIDRIO SOPLADO
Nombre: Columna del Aliento
Significado: Como si de una espina dorsal sagrada se tratara, esta pieza vertical está compuesta por esferas de vidrio que recuerdan burbujas de lava y soplos vitales contenidos. Es la respiración suspendida del titán, donde lo sólido y lo etéreo se encuentran.
COLUMNA DEL ALIENTO
TÓTEM CON PIEZAS DE VIDRIO SOPLADO
Vertical y etérea, esta estructura es la espina dorsal simbólica del titán. Sus elementos circulares de vidrio soplado suspenden el aliento del gigante, como burbujas de lava detenidas en el tiempo. Su presencia combina peso ritual y ligereza visual, conectando lo mineral con lo espiritual.
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NICHOS ESCULTÓRICOS
(2 piezas monumentales)
Nombre: Guardianes del Fuego
Significado: Se elevan como piernas o pilares de este ser dormido, pero también como figuras totémicas que custodian el umbral. Son titanes en sí mismos: arquitecturas devocionales que habitan el espacio como altares silenciosos.
GUARDIANES DE FUEGO
PAR DE NICHOS ESCULTÓRICOS DE GRAN ESCALA
Estas dos piezas funcionan como pilares narrativos de la colección. Monumentales y contenidos, son estructuras verticales que pueden almacenar, exhibir y custodiar. Inspirados en tótems protectores, se elevan como piernas o columnas de un cuerpo sagrado. Sus superficies oscuras, texturadas y con iluminación integrada los convierten en custodios silenciosos de la memoria.
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CENTRO DE ENTRETENIMIENTO
Nombre: Corazón de Ceniza
Significado: Este mueble tecnológico se convierte aquí en el corazón del hogar —pero no un corazón cálido, sino uno hecho de carbón dormido. Es el latido oculto de la lava, una cámara que todavía pulsa entre memoria y función.
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CORAZÓN DE CENIZA
CENTRO DE ENTRETENIMIENTO
Tecnología y mito se cruzan en esta pieza que alberga sistemas audiovisuales como si fueran brasas ocultas. Su diseño frontal, sobrio y tectónico, recuerda una cámara de combustión sellada. El uso de listones negros y el detalle artesanal en la veta lo transforman en un corazón latente hecho de piedra, ceniza y memoria.
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BAR
Nombre: Altar del Encuentro
Significado: Más que un bar, esta estructura ceremonial es el lugar donde convergen los rituales cotidianos. Como una roca tallada por el tiempo, su función se diluye en su presencia. Es un altar para lo humano, contenido en la forma de lo ancestral.
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ALTAR DE ENCUENTRO
BAR
Diseñado como un altar contemporáneo, este bar evoca una piedra ceremonial. Su estructura vertical y contenida, pensada para conservar botellas y objetos de hospitalidad, adquiere un aura ritual. Aquí, el acto cotidiano de compartir se convierte en ceremonia. Las texturas oscuras y los espacios vacíos hablan de silencio, fuego y sombra.
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Todas las piezas fueron diseñadas específicamente para un mismo espacio interior concebido por Adrián Gómez, reforzando así su coherencia visual y simbólica. El universo de la colección remite no solo a los mitos precolombinos, sino también a la geología profunda del planeta: al cráter, la lava, el humo, la piedra. El espacio completo se concibe como un volcán suspendido, un altar oscuro donde cada fragmento de mobiliario representa una erupción contenida:
el despertar latente de un titán que aún sueña bajo tierra.

CRÉDITOS
DIRECCIÓN CREATIVA Y CONCEPTUAL: ADRIAN GÓMEZ
ARTE. DISEÑO. TEXTO: ADRIAN GÓMEZ
INTERIORISMO: KAUSLAB BY ADRIANGOMEZ ART
RENDERS: ENDERSON PÉREZ
FOTOGRAFÍA: JAVIER GONGORA. KAUSLAB BY ADRIANGOMEZ ART
DIRECTIOR OPERATIVO: ENDERSON PÉREZ
CARPINTERÍA: ROBERTO MEDINA TALLER
FARQUITECTURA: FONTEM
ARQUITECTURTA
Todos los derechos reservados.
Gigantes Dormidos es una creación original de Adrián Gómez Art. El diseño se encuentra registrado ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor (INDAUTOR), México. Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial, distribución, comunicación pública, transformación o cualquier uso no autorizado de esta obra, en cualquier forma o por cualquier medio, sin la autorización previa y por escrito del titular de los derechos.
© 2025 Adrián Gómez Art.




























































































































