
HABITAR EL FUTURO
UNA CARTOGRAFÍA PARA RECORRER
Los Árboles del Mañana expande la investigación del litoral maya hacia el espacio. El agua, la raíz, la sal, la piedra, los vestigios y las rutas del territorio se transforman en luz, transparencia, materia y recorrido.
La instalación propone un paisaje inmersivo donde el visitante no observa desde afuera: camina entre capas de memoria, atraviesa imágenes suspendidas y descubre cómo el territorio cambia con cada desplazamiento.
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LA INSTALACIÓN COMO ECOSISTEMA
La instalación se concibe como un ecosistema visual donde cada elemento mantiene una función propia y, al mismo tiempo, depende de los demás.
Las columnas construyen el núcleo vertical; la lona circular concentra el territorio; los bastidores extienden la gráfica hacia los límites del espacio; la luz activa las transparencias; y los Seres del Mañana introducen una presencia biológica y futura.
El conjunto no se presenta como una suma de piezas aisladas. Funciona como una cartografía inmersiva donde imagen, materia, cuerpo y recorrido permanecen en relación.
OJO DE AGUA
La lona circular como centro de percepción
La lona circular organiza el espacio como un ojo de agua, una pupila territorial y una cartografía orgánica en expansión.
Su centro concentra la mirada. Desde allí surgen líneas, corrientes, raíces y pulsaciones que conectan el suelo con las columnas. El visitante no pisa simplemente una imagen: se aproxima a una superficie que contiene profundidad, memoria y movimiento.
La lona funciona como matriz visual del proyecto. Es el punto donde agua, raíz, territorio y percepción se reúnen antes de expandirse hacia el resto de la instalación.




COLUMNAS DE MEMORIA
Archivos verticales del litoral
Las columnas translúcidas son archivos verticales del territorio. En sus capas aparecen raíces de manglar, agua, cartografías, sedimentos, escritura reinterpretada, líneas de costa, transparencias y señales del pasado, presente y porvenir.
La imagen no permanece fija. Al caminar alrededor de cada columna, las capas se cruzan, se superponen, desaparecen o se revelan según la distancia, el ángulo y la luz.
La configuración de referencia se organiza mediante una columna central y un conjunto perimetral de columnas que construyen un campo inmersivo. Esta composición puede ajustarse a la escala, altura y condiciones de cada sede, manteniendo intacto el lenguaje conceptual de la obra.
El dossier plantea las columnas como cuerpos de luz y memoria, construidos en capas de plástico translúcido con iluminación interna o dirigida, de modo que la imagen cambie con el movimiento del visitante.






GRÁFICA EXPANDIDA
El paisaje se extiende hacia los muros
Los bastidores transparentes expanden la instalación hacia el perímetro del espacio. Funcionan como membranas gráficas donde la imagen queda suspendida entre estructura, luz y materia.
En ellos aparecen cartografías, trazos de raíz, manchas de sedimento, flujos de agua, signos fragmentados y capas pictóricas derivadas de la investigación territorial.
La transparencia permite que el muro no sea un fondo pasivo. La imagen se comporta como una piel abierta: deja ver, filtra, refleja y transforma la percepción del espacio.




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SERES DEL MAÑANA
Habitantes simbólicos del paisaje futuro
Los Seres del Mañana son esculturas acompañantes inspiradas en el flamenco y en los ecosistemas de humedal.
No buscan representar al ave de manera naturalista. Se conciben como organismos híbridos entre fauna, refugio, arquitectura y memoria biológica. Su presencia introduce una pregunta sobre las formas de vida que podrían surgir, adaptarse o desaparecer en un paisaje transformado.
Dentro del recorrido, estas esculturas funcionan como presencias satélite. Acompañan la instalación sin competir con ella y conectan el cuerpo del visitante con una visión futura del litoral.



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LUZ Y PERCEPCIÓN
La luz no funciona como un recurso secundario. Es una materia activa de la instalación.
Durante el recorrido, las transparencias revelan imágenes ocultas, generan sombras, duplican trazos y modifican la profundidad de las capas. La sala se transforma según el punto de vista del visitante: cada movimiento produce una nueva lectura del territorio.
La penumbra permite que las columnas funcionen como cuerpos luminosos, mientras los bastidores reciben luz puntual o rasante. Entre oscuridad, brillo, reflejo y transparencia, el paisaje deja de ser una imagen fija y se convierte en una experiencia cambiante.
EL RECORRIDO
El visitante activa la obra
La instalación no plantea un trayecto único. Propone una exploración libre y contemplativa.
El visitante puede rodear la lona circular, aproximarse a las columnas, mirar a través de las capas, descubrir los bastidores y encontrarse con los Seres del Mañana desde distintos puntos del espacio.
Cada desplazamiento modifica la obra. Las imágenes se cruzan, cambian de densidad, se fragmentan o se vuelven transparentes. El cuerpo no es un observador externo: se convierte en parte activa de la cartografía.


CUADERNO DE CAMPO
Caminar, observar, registrar, intervenir y volver a mirar.
Las imágenes de este cuaderno reúnen recorridos, pruebas materiales, fotografías de paisaje, observaciones de agua, raíces, piedras, reflejos, plásticos, transparencias y ejercicios visuales desarrollados en contacto directo con el litoral.
El cuerpo del artista aparece como escala, presencia y método. No como protagonista del paisaje, sino como alguien que entra en él para escuchar sus estructuras, registrar sus cambios y traducirlos a un lenguaje contemporáneo.







DEL VESTIGIO A LA OBRA
El litoral maya permanece como una superficie de memoria: agua que conecta, raíces que cubren, piedras que resisten, sal que transforma y paisajes donde el pasado continúa actuando sobre el presente.
Desde esta investigación nacen las pinturas, las transparencias, las cartografías, la luz y las arquitecturas vivas de Los Árboles del Mañana.