
EL TERRITORIO
CARTOGRAFÍAS DEL LITORAL MAYA
AGUA, VESTIGIO Y MEMORIA TERRITORIAL
La costa de Yucatán es un sistema vivo donde el agua dulce emerge desde el subsuelo, se encuentra con la sal, atraviesa raíces, lagunas, humedales, canales y comunidades.
Los Árboles del Mañana: Litoral Maya nace de la observación de este territorio: de sus formas de adaptación, de las memorias que conserva y de las transformaciones que hoy definen su futuro.
UN LITORAL HABITADO
La costa norte de Yucatán conserva la memoria de un territorio históricamente habitado, recorrido y transformado por comunidades mayas.
Entre manglares, ciénagas, salinas, petenes, canales y cuerpos de agua persisten rutas, asentamientos, áreas productivas, piedras, vestigios y paisajes culturales que revelan una relación profunda entre agua, intercambio, arquitectura y territorio.
Los Árboles del Mañana: Cartografías del litoral maya parte de esta geografía viva para observar cómo la memoria permanece inscrita en la raíz, la sal, el sedimento y la piedra; cómo el paisaje transforma sus propias huellas; y cómo las decisiones del presente ya están construyendo los vestigios del futuro.




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CARTOGRAFÍA DE CAPAS
El litoral maya se observa aquí como una superposición de tiempos.
La primera capa corresponde a la memoria histórica: antiguos asentamientos costeros, salinas, rutas de intercambio, caminos, piedra, agua y formas mayas de ocupar el territorio.
La segunda capa corresponde al presente: manglares, humedales, comunidades costeras, infraestructura, turismo, residuos, erosión y transformaciones ambientales.
La tercera capa corresponde al porvenir: los paisajes que heredaremos y las construcciones actuales que, con el paso del tiempo, también podrán convertirse en fragmentos cubiertos por raíces, agua, sal y sedimento.
La investigación de Adrian Gómez reúne estas capas para leer la costa como un archivo vivo: una geografía donde naturaleza, cultura y tiempo continúan escribiéndose sobre una misma superficie.
VESTIGIOS Y PAISAJE
Lo que el agua cubre y revela
Durante los recorridos que dieron origen a Los Árboles del Mañana, Adrian Gómez encontró entre raíces, agua salobre y sedimentos una serie de piedras parcialmente cubiertas por el paisaje. La imagen abrió una pregunta que transformó la investigación: ¿qué ocurre cuando una estructura humana deja de pertenecer únicamente al ser humano y comienza a ser incorporada nuevamente por la naturaleza?
Estas observaciones no se presentan como una certificación arqueológica individual de cada fragmento. Funcionan como registros de campo que activan una lectura situada dentro de un litoral donde la presencia de antiguos asentamientos mayas costeros está ampliamente documentada.
En este contexto, la piedra deja de ser materia inerte. Se convierte en una huella atravesada por agua, vegetación, salinidad y tiempo; un fragmento que permite pensar cómo el paisaje protege, desplaza, cubre y transforma la memoria.
Costa norte de Yucatán · Registro de campo, 2026 Piedra y raíces de manglar. La fotografía registra una observación territorial; no constituye una identificación arqueológica del fragmento.


XCAMBÓ
Sal, petén, intercambio y memoria costera
Xcambó permite comprender que el litoral maya fue un territorio estratégico de ocupación, movilidad, producción e intercambio.
Su presencia dentro de la costa norte de Yucatán evidencia una relación compleja entre asentamiento, agua, salinas, recursos marinos y conexión con el interior de la península. La ubicación del sitio en un petén también revela la importancia de los puntos de suelo firme, vegetación y agua dulce dentro de un paisaje dominado por humedales y salinidad.
La sal constituye una de las claves de esta historia. Más que un recurso natural, fue una materia cultural capaz de articular rutas, actividades productivas y vínculos entre la costa y otras regiones del territorio maya.
Para Los Árboles del Mañana, Xcambó no funciona como una referencia decorativa ni como una ruina aislada. Su presencia permite entender el litoral como una red histórica donde agua, piedra, sal, comercio y paisaje permanecen profundamente conectados.
Cartografía del sistema costero de Xcambó, Xtampú, salinas, ciénaga y sacbeob.
Mapa base: Sierra Sosa et al. (2014, fig. 23.1). Adaptación gráfica: Adrian Gómez Art, 2026.




EL MANGLAR COMO ARCHIVO
Raíz, materia y memoria
El manglar sostiene, filtra, protege y transforma. Sus raíces fijan el suelo, reciben sedimentos, amortiguan el impacto del agua y crean refugios para distintas formas de vida.
Dentro de esta investigación, el manglar también se entiende como una arquitectura natural de memoria. Sus raíces rodean piedras, cubren fragmentos, desplazan materia y alteran lentamente la visibilidad de aquello que permanece bajo la superficie.
Esta condición permite mirar el litoral maya desde otra profundidad: el pasado no está separado del ecosistema. Continúa siendo afectado por la humedad, la salinidad, el sedimento, la vegetación y el tiempo.
Las raíces se convierten así en una imagen central del proyecto. Son estructura, red, mapa biológico y forma de pensamiento. De ellas surgen las líneas gráficas, las capas translúcidas y las arquitecturas vivas de la exposición.


AGUA, RUTAS Y CONEXIÓN
La costa no fue una periferia inmóvil. Fue una red de comunicación, movilidad, intercambio y conocimiento territorial.
Canales, caminos, cuerpos de agua, salinas y zonas de tránsito conectaron comunidades, recursos y asentamientos. La relación entre Xcambó, Xtampú, Dzemul y Misnay permite comprender que el litoral formaba parte de un sistema más amplio de rutas terrestres y costeras.
En esta investigación, el agua aparece como una infraestructura viva. Transporta, erosiona, deposita, conecta y modifica. Sus recorridos inspiran las líneas cartográficas, los flujos visuales y las capas gráficas que luego se expanden hacia las obras y la instalación.
Imagen representativa de la navegación e intercambio en el litoral maya; no constituye una reconstrucción arqueológica literal.
TRES TIEMPOS SOBRE UNA MISMA COSTA
Los Árboles del Mañana reúne estas tres temporalidades en una misma cartografía. La obra no busca reconstruir el pasado. Busca reconocer cómo ese pasado continúa operando en el territorio y cómo el futuro ya se está inscribiendo sobre sus aguas, raíces y piedras.

PASADO
Asentamientos mayas costeros, salinas, rutas, intercambio, piedra, agua y formas históricas de habitar el litoral.

PRESENTE
Manglares, humedales, comunidades, infraestructura, turismo, residuos, erosión y transformaciones ambientales.

PORVENIR
Paisajes que exigirán nuevas formas de convivencia; arquitecturas que podrían convertirse en vestigios; memorias que dependerán de las decisiones que tomemos hoy.
CUADERNO DE CAMPO
Caminar, observar, registrar, intervenir y volver a mirar.
Las imágenes de este cuaderno reúnen recorridos, pruebas materiales, fotografías de paisaje, observaciones de agua, raíces, piedras, reflejos, plásticos, transparencias y ejercicios visuales desarrollados en contacto directo con el litoral.
El cuerpo del artista aparece como escala, presencia y método. No como protagonista del paisaje, sino como alguien que entra en él para escuchar sus estructuras, registrar sus cambios y traducirlos a un lenguaje contemporáneo.







DEL VESTIGIO A LA OBRA
El litoral maya permanece como una superficie de memoria: agua que conecta, raíces que cubren, piedras que resisten, sal que transforma y paisajes donde el pasado continúa actuando sobre el presente.
Desde esta investigación nacen las pinturas, las transparencias, las cartografías, la luz y las arquitecturas vivas de Los Árboles del Mañana.